Cómo sobrevivir a un crowdfunding

Sobreviviendo a un Crowdfunding

Cuando empecé a repasar lo que había sido el último año y medio, todo lo que había cambiado en este tiempo y dónde me encontraba ahora. Me di cuenta que necesitaba seguir avanzando hacia algo mucho más profesional si no quería que este sueño se quedase a medias. Es por ello que decidí lanzarme al vacio sin cuerda y esperar a que alguien me rescatase.

Después de mucho pensarlo, valorarlo, hacer un estudio de la probabilidad de éxito, aunque la cuenta de instagram no atravesaba su mejor momento, decidí pedir ayuda a aquellos que día a día me hacen saber que mi trabajo le gusta. La opción más viable que rondaba en mi cabeza era siempre la misma. Un Crowdfunding para grabar mi primer disco.

La plataforma elegida fue Verkami, a la que tengo que agradecer el trato tan humano y cercano. Nunca tardaron más de 24 horas a contestar a cualquier duda. Los consejos me ayudaron a enfocarlo y el resto casi lo gestioné por instinto.

Contacté con músicos y les vendí la idea lo mejor que pude. Mi fuerte, haber tenido toda la suerte, para que, el azar, el destino o llámalo como quieras, me hubiese puesto en contacto con músicos de un nivel increíble. De repente, tenía en la batería a Nacho Santiago (Medina Azahara, Planeta 80 y colaboraciones con El Barrio), a las guitarras a Raffunk (Huecco, Lagarto Amarillo, Nora Norman, banda Cadena Dial), en el bajo a Pablo Chamorro (Sacramento), colaboraciones con Nacho Lozano en los coros (Tributo a Mecano Aire, TV Tu cara no me suena todavía, coro Gospel Córdoba), Laura Gómez, (pianista y corista de Vega), Antonio Mantero (Los Tabernícolas).

Una de las mejores experiencias, fue ver como nadie, me dijo ni un solo «pero», todos aceptaron encantados y tuvieron una actitud conmigo tan genial, que no tengo suficientes palabras de agradecimiento.

Respecto a la recaudación. En la primera semana ya se había conseguido 1300€, mi euforia era considerable. En la segunda y tercera semana, 32€… como puedes imaginarte, mi esperanza era nula y te lo voy a confesar, empecé a analizar el comportamiento de la gente ante mi petición de ayuda. Vi como gente que parecía estar, de repente, no estaba, los seguidores de instagram o facebook, no tenían tanto interés como parecía, y tal cual, caí en el desánimo.

Sabía que solo me quedaba una carta que podía ser el as de corazones o podía ser papel mojado, pero tenía la intuición de que al final la gente empezaría a tomárselo más enserio. Es por eso que creé una campaña llamada «Aquí no se rinde nadie» en la que volví con todas las fuerzas y todo el ánimo. Como puedes imaginar y como siempre se demuestra, la actitud lo es todo. Decidí que nadie como yo iba a luchar por mis sueños, así que dejé de pensar en la gente que no estaba y me centré en la gente que aunque parezca que no está, al final siempre aparece y les dije que no me iba a rendir, que si tenía que morir en la orilla lo haría encantado, pero no estaba dispuesto a dejar de nadar y esperar el trágico final.

10 días. En 10 días se recaudó los 2200€ para conseguir el objetivo. Compartí todo lo que pude, mi día a día, como me sentía, toda mi historia. Puse toda la carne en el asador. No me quedaba más remedio.

Faltando un día, aún faltaban 800€, mayor fue la sorpresa cuando un donate que pidió ser complétamente anónimo, me dijo que creía tanto en mi proyecto que iba a hacer una apuesta por mí. No te puedo describir la emoción que supuso para mí conseguirlo. Lo único que pensé fue… ¡LO HEMOS CONSEGUIDO! y seguido pensé… UFFF TENGO QUE PONERME A TRABAJAR YA!

Y aquí estamos, en pleno proceso de grabación, intentando devolver a la gente que apostó, lo mejor de mí.

Sigo teniendo solo palabras de agradecimiento para todos vosotros, gracias por ser parte y ayudarme a seguir construyendo este proyecto.

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